La emisividad y su relevancia en la termografía

La emisividad juega un papel importante dentro de la termografía y los diversos procesos en que se emplea, no solo por ser parte propia de los componentes de un material, si no también, por el impacto que tiene al momento de realizar una medición térmica.

Es muy bien conocido, dentro de la física, que todos los materiales del universo tienen tres componentes de radiación infrarroja y que entre ellos se encuentra la emisividad, la cual nos indica la capacidad que tiene cierto material para desprender radiación térmica y ser visible en el espectro infrarrojo. Dicha magnitud puede ser medida y expresada en valores que van del 0 al 1 con el fin de expresar su proporción con relación a las otras dos componentes: reflexividad y transmisividad.

Como normalmente se consideran opacos a la mayoría de los cuerpos, la transmisividad se desprecia y entonces la emisividad es inversamente proporcional a la reflexividad. Esto quiere decir que cuando un cuerpo tiene muy buena emisividad refleja muy poco y cuando tiene una baja emisividad se comporta casi como un espejo (siendo así más difícil de medir).

En procesos industriales donde se requiere la medición de aluminio líquido o la medición de temperatura en materiales pulidos como moldes, la emisividad es muy pequeña y es necesario realizar un correcto ajuste.

Hoy por hoy, existen sensores capaces de medir la radiación de los cuerpos, un ejemplo muy sencillo son las cámaras termográficas Teledyne-FLIR, que también cuentan con la capacidad de ajustar los valores de emisividad del material en medición.

El software bcbMonitor 4.0 va un paso más adelante teniendo la capacidad de no solo cambiar la emisividad general de la imagen, si no también, cambiar la de cada ROI (Región de interés). Incluso, mediante una señal, es posible cambiar la emisividad para cada etapa del proceso, siendo está una función muy importante para especialistas en curado o tratamiento térmico, por decir un ejemplo.